B10 - La actuación inteligente
La actuación
inteligente.
1.
Sobre la inteligencia
Como lector
experimentado soy capaz de reconocer la calidad en la escritura de lo que estoy
leyendo. Como persona con experiencia soy capaz de percibir la sabiduría del
autor de un dialogo, de una descripción del paisaje o de una crónica social.
Como seguidor de la ciencia puedo, frecuentemente, valorar la profundidad,
calidad y actualidad de un artículo o de una opinión respecto a un tema de
debate.
También, por
las mismas razones que puedo decir lo que he dicho, puedo percibir la mala
calidad, la falta de sabiduría, la poca profundidad o incluso el error, en cada
uno de los anteriores ejemplos.
La
inteligencia es un estado emocional. Es el resultado de aplicar experiencia,
conocimiento y creatividad en la resolución de un problema, o en determinar una
acción a seguir. Nuestra respuesta personal a este respecto es discontinua, y
aún las personas dotadas de un alto coeficiente intelectual pueden errar en la
mejor solución a un problema (por omitir factores o por contar con insuficiente
información) o en tomar una decisión, en un entorno real (vamos, la vida). En
los test de evaluación de QI los problemas cuentan con suficientes datos como
para lograr una solución acotada. En el mundo real con frecuencia no es así, y
las incongruencias y la falta de datos suelen ser las compañeras habituales de
nuestros problemas.
Por último añadiré que el uso inteligente de la experiencia
es la base de otro estado intelectual: la sabiduría, que en cierto sentido es
el estado de máximo desarrollo mental que alcanzan los humanos, pues combina de
forma equilibrada las emociones representadas en la experiencia con el
entrenamiento mental que producen la meditación y la reflexión.
2.
La percepción de la inteligencia
No me voy a
cortar en decir que me siento capacitado para percibir la inteligencia y también
su ausencia. Y es esta ausencia lo que percibo constantemente a mi alrededor (1).
Lo que para algunos es falta de ley o de norma yo lo percibo a veces como falta
de inteligencia. Y a veces lo que es cumplimiento de la norma no deja de
producirme la misma irritación que si presenciara un acto estúpido.
(1) El test de inteligencia Standfor
– Binet indica que aproximadamente el 70% de la población humana está en un
nivel igual o por debajo de la media. Aunque no soy defensor de estos test ni
creo en su valor definitivo no deja de indicar una tendencia preocupante, que
es muy favorable para aquellos que practican la demagogia como una forma completamente
asumida de pensar y vivir. Los políticos son grandes productores de demagogia.
Un ejemplo,
acerca de lo dicho sobre normas y tendencias, aclara esta visión: de hace
tiempo se viene recomendando que en las ciudades se utilicen transportes
públicos, o medios de desplazamiento de poco impacto medioambiental como el
caminar, el uso de bicicletas o la utilización de vehículos de baja
contaminación local (híbridos o eléctricos puros). Veamos lo que sucede en una
ciudad actual con peatones, pasos de cebra y vehículos de combustión interna.
Imaginamos un desplazamiento típico en el que un peatón atraviesa 10 pasos
cebra. Imaginamos también que al menos un vehículo se detiene en cada uno de
los pasos. La huella de carbono de ese peatón
debe incluir las detenciones (y arranques) de al menos esos 10 vehículos.
Probablemente el coste energético de su paseo
equivale al de un 8-10% de su propio desplazamiento en un vehículo. Así pues no es tan inocente como parece.
¿Es demagógico
plantear así este caso? ¿Y con los transportes eléctricos en la ciudad? El
tranvía estrella del ex-alcalde de Sevilla, Monteseirín, propuesto como paradigma de
talante progresista, innovador, protector del medio ambiente y todas esas frases
fanfarria que tanto gustan a los tontos profesionales del difundir político,
era como poco, el TRIPLE de contaminante que el mas asqueroso diesel de los
TUSSAM company. Eso si, LOCALMENTE era
menos contaminante.
Esa facilidad, ese talento precioso, para alejar el
problema de su propia puerta es fascinante, y ya asumimos que forma parte de
las actitudes de todos los políticos. Sin embargo estos defensores de ‘la
ecología’ no sienten repugnancia ninguna en alejar de ‘su’ ciudad centrales
térmicas sin tener en cuenta que el ahorro energético (y de emisiones de
carbono) obtenido por esta cercanía, podría rondar el 20% tan solo por la reducción de pérdidas de
transporte y por el acoplamiento a los ciclos de consumo locales. Pero, ay qué
suerte, siempre hay un puñado de jaleadores ecologistas (2) (¿nunca opinan los
ecólogos?) que los justifican. Mi basura en la puerta de otro y la central en
el peor lugar desde el punto de vista de la eficiencia.
(2) Nunca hemos de perder de vista
que un ecologista es un IDEOLOGO del activismo ecológico y que con cierta frecuencia
sus planteamientos solo tienen débiles
asideros desde el punto de vista de la ECOLOGIA, ciencia que trata y estudia el
funcionamiento y comportamiento de los Ecosistemas. Como he dicho en repetidas
ocasiones son muchos (y de agradecer) los logros alcanzados por las organizaciones ecologistas,
en forma de leyes y de concienciación social, pero ni son infalibles ni pueden
estar libres de crítica, y mucho menos por su carácter abiertamente POLITICO.
3.
El enfoque de las cuestiones
En el caso del
peatón lo primero que se nos viene como replica, en los mismos términos de
energía, es que esos vehículos
a) no deberían
estar allí (y no dejan de tener razón los que piensan en eso) o
b) que su
combustible debería ser mucho más inocuo (también de acuerdo).
Pero el que acepte
como válidos ambos razonamientos no quiere decir que no sea capaz de decidir mi
propia forma de actuar:
Sobre el punto
a). La realidad que asumo es que esos vehículos están ahí y que prefiero ayudar
a que su impacto sea menor antes que
ponerme en las trincheras para expulsarlos del paraíso. Así pues como peatón,
y lo que digo es absolutamente real, no cruzo los pasos de cebra en base a mi
derecho a hacerlo sino cuando no hay vehículos o cuando es solo uno. En
cualquier caso, igual que como conductor practico la conducción eficiente como peatón
ayudo a que disminuya la emisión de carbono tan solo a cambio de un poco de mi
tiempo. ¿A algún político de nuestra comunidad se le ha ocurrido plantear esto
de este modo? Se les pueden poner los pelos como escarpias tan solo de pensarlo
(3).
(3) En otros escritos hago también referencia
a la cuestión de los ‘derechos’. Los derechos son logros sociales, pero cuando
se considera su uso por parte de los individuos se convierten con frecuencia en
fuente de conflictos y desavenencias. Esto sucede cuando se utilizan estos
derechos como ‘primer recurso’, es decir ‘porque es mi derecho’ y no como
‘recurso último’, tras haber intentado un dialogo y una negociación o acuerdo. En
este caso (‘primer recurso’) el derecho ya no es un bien social, es una navaja
permanentemente empuñada. Esta forma de actuar impide el acuerdo amistoso, la
colaboración para superar problemas y otras formas de comportamiento social
básico pues, sin transición, remite la relación a una mera fórmula jurídica
mediada por la Autoridad (bien sea la de la Ley o la de la Justicia), lo que
erosiona la relación social y conduce a un estado en que toda relación es en
primer lugar ‘conflicto de intereses con la Ley de mi parte’. Las personas que hacen
esto renuncian a su responsabilidad en el dialogo y la relación con sus
conciudadanos cediendo esta responsabilidad a un arbitraje. Imposible la
sociedad libre con estas actitudes.
La política oficial es la de ‘disuasión del empleo del vehículo privado’,
en particular los coches de motor clásico. Y ¿qué han hecho para reforzar esta
política? ¿Campañas de formación o de difusión de nuevas ideas? Que iluso...
Lo que han
hecho bordea el delito ecológico. Inventos como la aberración circulatoria de
la S30 incluyendo el monumento al despilfarro conocido como Puente del Quinto
Centenario. Las decenas de millones de horas perdidas y litros de combustible malgastados en su cruce
a lo largo de los últimos 15 años deberían pesar en su conciencia. La mala
gestión en las horas de apertura y cierre del tercer carril, el sistemático
atasco en la dirección de salida de Sevilla desde las 14:00 por el cierre del
carril de salida (mientras se mantiene abierto el carril en la dirección de
acceso a la ciudad): la hora en la que la mayoría de conductores salen hacia el
Aljarafe.
Parece que la
política de disuasión se limita a hacer tan penoso el uso del coche que el
abandono sea por puro asco no por convicción o porque la alternativa ofrecida
sea al menos suficiente. Desde mi pueblo
de residencia, Almensilla, hasta la estación de final de recorrido en Sevilla
se tarda una media de 40 minutos (la distancia a recorrer desde Almensilla a
Sevilla es de 16 kmts). Y lo más probable es que luego necesites tomar otro
transporte puesto que estos autobuses se quedan en la periferia de la ciudad.
Tampoco el metro es barato: si haces conducción eficiente es más costoso que el
automóvil aun con un solo ocupante (claro que solo estoy contemplando el coste
de combustible, mantenimiento y neumáticos.
El coste de fabricación es otra cosa, y en esto un tranvía gana con
cierta holgura) Tampoco la frecuencia de paso resulta adecuada para una
actividad laboral. A esto no se le puede llamar alternativas.
La desidia más
que mostrada en la solución de este problema revela hasta qué punto las ideologías
y políticas ‘por narices’ son nefastas para la sociedad y su renovación mental.
¿Qué cuesta hacer difusión de las políticas? ¿Qué problema hay en plantear
debates y encuestas? Da la impresión de que hacer declaración de intenciones es
algo prohibido en el ‘Libro Gordo de las Políticas Sociales’ (y en el de todas
las demás políticas también).
De nuevo la
sensación de ser tratados como zoquetes. Y lo que más me fastidia es que sean
unos déspotas cretinos los que hacen eso. No percibo más conocimiento, ni más
autoridad, ni más ascendente moral de ningún tipo. Nada de inteligencia. Solo
poder y dejación. Debe ser fascinante esa sensación de tenernos a todos
haciendo el tonto y tragando. Nada tiene de anormal que luego se auto
recompensen tan ricamente estos domadores de títeres. Pero desde luego nada lo
justifica y no pienso olvidarlo, de hecho están todos los días en la parte más maldiciente
de mi yo. Solo tengo que atravesar el puente.
4.
La difusión de paradigmas (esas
grandes verdades por repetición..)
Veamos lo de
los combustibles. A muchos les suena que si se usan Biocombustibles la cosa
seria más aceptable. Poco a poco va calando entre la gente que siendo vegetal
el origen de esos combustibles no serán tan malos. De entre los actuales
métodos de producción de materia vegetal
y la extracción posterior de etanol, el UNICO que aporta un neto rendimiento
entre energía invertida y energía obtenida (en torno al 30%) es el basado en la
caña de azúcar, tal como se hace en Brasil. Pero caña de azúcar hay en pocos
sitios y en poca cantidad. Porque es el azúcar el que aporta la mayor parte del
etanol. Sin azúcar, se puede afirmar que la materia leñosa es la mejor base
para lograr un rendimiento alto. Pero es difícil hacer esto de una forma
continuada basándose en vegetales herbáceos, gramíneas, que son los
habitualmente usados con este fin (4).
(4) Para lograr una producción alta de etanol, o de otros
alcoholes o productos energéticos, hay que tratar la lignina o la celulosa, y
eso, hoy por hoy, es muy complicado y se deben recurrir a técnicas que combinan
tratamientos bacterianos y técnicas de calor y catálisis, propias de refinerías
petrolíferas. De material leñoso es posible extraer un aceite complejo que
luego puede ser tratado para generar diversos productos energéticos.
Por esta razón se usan directamente los
granos de estas plantas, la parte que iría a consumo humano, o animal. Con
estos, con los cereales, con el maíz, el rendimiento medio de producción de
etanol apenas supera el 5% ¿merece la pena algo tan paupérrimo? Rematadamente
no. No solo por lo poco que aporta sino por los enormes problemas colaterales
que ha provocado en los últimos años:
-
desabastecimiento de cereales,
-
encarecimiento de productos alimenticios
básicos,
-
tensiones sociales,
-
disminución
de zonas de cultivo dedicadas a alimentación,
-
incremento de la presión especulativa, etc.
Un 5% de rendimiento energético jamás puede
justificar todo esto. Además las perspectivas de expansión de esta forma de
obtener energía son escasas: aunque se reciclara todo el excedente vegetal de
los USA apenas supondría el 15% de todo el consumo energético del país (5).
Otras cuñas energéticas, como la eólica, la termosolar o la fotovoltaica tienen
potenciales de expansión de más del
doble y con mucho menos impacto.
(5) Lo último en Bio combustibles no es producir etanol, sino
una vuelta al comienzo: producir gasolina. Eso sí, será bio gasolina o
sinto-gasolina. Ni más ni menos.
Pero no es esto lo que se cuenta. Lo ecológico
vende. Lo Bio vende. Pues nada, ya que está difundido el vocablo y la imagen
que sugiere, no vamos a confundir a la gente diciendo que no es tan bueno.
Creamos o no creamos en el tema de la inteligencia media, la realidad parece
confirmar que nos tratan como a tontos, o al menos como a tozudos o zoquetes inflexibles.
Parecen pensar estos prohombres que ‘nadie cambia de opinión de forma natural’, que ‘el cambio de actitud basado en el
conocimiento no es lo esperable’, que’ cuando alguien sigue una pauta es imposible
que cambie’ (6)
(6) La eficaz campaña anti.tabaco ha demostrado que los recursos del Estado aplicados al cambio de actitud pueden ser muy eficaces ¿de donde viene entonces lo de no meterle mano a otros temas?
Visiones y opiniones sospechosamente equivalentes al ‘no es políticamente correcto’. Una forma
estúpida de aceptar, no una realidad
sino la incomodidad y la desgana de cambiarla. El debate debe evitarse cuando
supone rupturas en lo ideológico. Qué pobreza mental, qué pereza, señor.
Lo políticamente
correcto, o como llamar ‘disminuido económico’ al pobre de toda la vida.
El propio
paradigma de ‘lo políticamente correcto’ revela con qué ligereza se importan vocablos
y frases que no son ‘tan solo’ una forma de estar en el ambiente. No son
inocuas. Constituyen la parte emergente de un sistema de ¿valores? en los que
la prevalencia del yo, el egoísmo, el culto a la demagogia, a la virtualidad
megapija, al relativismo ético y la negación total de la crítica y del
pensamiento libre, son sus elementos esenciales y no el inocente ‘laisses
faire’ que se pretende. Esas ratas sin conciencia que son los periodistas de
los ‘mass media’ son los principales divulgadores de esta basura antisocial. No
les niego el talento para escribir tan solo deploro la bajeza ética que
practican, y muchos de ellos lo saben.
Como es mi
costumbre os dejo un link bastante interesante para ahondar más en esta
cuestión de ‘LO POLITICAMENTE CORRECTO’ que además nos lleva a observar
fenómenos y tendencias relacionados (en particular la caída del poder de
bloques, con el fin de la guerra fría, es esencial para la comprensión de
fenómenos económicos y especulativos y de la anuencia política al respecto en
la actualidad):
De Vladimir
Volkoff es también esta obra ‘Por qué soy medianamente democrático’ que es
discutible (desde cualquier posición ortodoxa, claro) pero bien humorada e
inteligente. Muy recomendable.
5.
Y para finalizar, más de lo mismo
En un juego de
prestidigitación la esencia no es hacer aparecer cartas, pañuelos o conejos
(depende del espacio disponible, siendo poco frecuente la extracción de conejos
desde la oreja), sino el hacer aparecer algo. Con respecto a este repaso sobre
la inteligencia en lo social por parte de los políticos lo mismo hubiera dado
basarnos en los alimentos o en la educación. Elegí el coche, la ciudad, los
combustibles porque me parecieron temas que se viven de forma más cercana (los
bancos de semillas, las semillas ‘terminator’, los campesinos como parte de la
cadena de producción de multinacionales, etc. requieren un largo artículo y más
información de base). Termino pues con una revisión al modelo que parece se
impondrá a medio plazo.
La respuesta más difundida hoy, como posible,
es el vehículo eléctrico de propulsión por baterías. Todo silencio, nada de
humos. Con este, seguramente no habrá tanta pega, ni crítica, pensamos. Pues
hay mas de las que parece, y solo tenemos que fijarnos en el método de
aprovisionamiento que parece que triunfará: enchufe alimentado por la red de distribución
eléctrica. Ya hay vehículos que funcionan así y hasta aquí todo estupendo.
Incluso el precio de carga de una batería con la red es espectacular: para el
nuevo ZOE de Renault los cálculos para más
de 200 kmts de alcance estiman un coste de menos de 3 €
Bueno pues
como ya comentaba en ‘B02 - La Economía Posible (Parte I)’ en la parte Energética
el actual sistema de abastecimiento eléctrico funciona con un rendimiento final
inferior al 12%, mientras que un vehículo de tipo diesel está algo por encima
del 25% ¿No te salen las cuentas? A mí tampoco.
Compramos el
diesel y lo gastamos con una eficiencia de más del 200% respecto a la eléctrica
perooooo… si cargamos las pilas con nuestra desastrosa red ¡¡¡ Milagro!!! Nos cuesta
menos de la cuarta parte!!!(7)
(7) Considerando solo la energía, hay que
añadir otros costes, como el alquiler de baterías.
Decía
el sabio de Jonathan Swift ‘Si en un negocio no descubres quien
es el tonto, tu eres el tonto’ ¿Dónde está el truco? En el tremendo desfase que
hay entre coste eléctrico y coste real de producción, entre otras cosas por la moratoria
nuclear, que en algún sitio hay que decirlo. En los últimos 5 años la cosa ha
crecido a la velocidad de un dinosaurio bebé (record mundial de todos los
tiempos en engordar). Esta dirección nos lleva a uno más de los excelentes
cuadros estadísticos de Javier Sevillano, al que citaré en otros trabajos en
preparación:
Cuando se pague el verdadero precio, ya veremos. En cualquier caso de este
ejemplo podemos concluir unas cuantas cosas:
1)
La irrealidad con la que
se nos presentan los estímulos. El verdadero valor de usar este sistema va a
ser el poder actuar como consumidores de energía que se tira, pues podremos
cargar las baterías en horas de baja demanda, y eso ES MUY BUENO.
2)
Se nos da la posibilidad
de cargar nuestras baterías con energía producida por nosotros mismos, aunque
habrá que ver como pasamos de la fotovoltaica al enchufe.
3)
Se va a promocionar un
formato de automóvil más razonable que los actuales. También MUY BUENO.
Pero esto lo he destacado yo. Ellos han hecho otras cosas. Si hubieran
seguido las recomendaciones de expertos (hace ya varios años) el Estado habría
empezado a equiparse con vehículos eléctricos. Peeerooo...Veamos esta cita en
Motorpasion:
“El año pasado
(2011) se aprobaron las ayudas
para la compra de vehículos eléctricos en España, con un importe máximo
reservado en los presupuestos generales del Estado de 70 millones de euros. En
2011 se tramitaron 1.205 solicitudes (la mayoría de motos eléctricas) que
significaron un gasto de 3,61 millones de euros. El resto hasta 70 millones no
se gastó.
Para el año
2012 el Gobierno central, agobiado por los recortes, redujo el importe máximo
reservado en los presupuestos generales del Estado a solo 10 millones de euros.
Según FITSA (Fundación
Instituto Tecnológico para la Seguridad del Automóvil), que es quien se encarga
de gestionar las ayudas, en lo que vamos de año y hasta la fecha, se han presentado ya 1.800 solicitudes,
por valor de 6,5 millones de euros.”
Mientras tanto
los ‘peasocerebro’ de los políticos catalanes se han gastado 32 millones de €
(al año) en sus embajadas:
También estas
pamplinas han sido seguidas por otros ‘gobiernos autonómicos’. Teniendo en
cuenta lo que el automóvil supone no solo en empleo, sino en nuevos desarrollos
tecnológicos, en impacto ambiental, en la economía en general, no puede decirse
que el gasto en representatividad haya sido inteligente.
En definitiva,
una vez mas (y mejor no contar las que van) no sigamos el ejemplo de nuestros políticos, pues aunque ellos sean imbéciles y
vivan cojonudamente nosotros queremos vivir este momento sin renunciar a una de
las mejores cosas que tenemos: nuestra inteligencia.
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