B09 - I - Todos somos Paris. El hecho y la Información.
AHORA PARIS, DE NUEVO PARÍS.
Este texto lo publiqué en Facebook el 14 de Noviembre. Estoy escribiendo una segunda parte que publicaré en breve.
Desde luego es
mucho más llevadero elucubrar sobre el terrorismo que describirlo. Contarlo no
solo es duro sino que, ahí está la cruel paradoja, hacemos de potenciadores de
sus efectos. Al hablar del ejecutor, de su eficacia, de su implacabilidad, de
su fanatismo, no solo describimos el
estereotipo de un asesino en nuestra cultura, también decimos lo que pueden
lograr unos pocos cuando se tiene entrenamiento, valor y convicción, que son
palabras equivalentes, y que describen al héroe desde la visión del terrorista…
y la de los que los siguen.
En España
sabemos de esto. La asimilación político-social de ETA nos obsequió durante unos
años con visiones vergonzantes de asesinos y simpatizantes, haciendo grandeza y
patria de viles asesinatos y matanzas.
Hace muchos años
que defiendo que no deberían nombrarse los grupos terroristas cuando atentan,
únicamente cuando son capturados, o encarcelados o destruidos. Solo con esto,
tan solo con este pequeño pacto social una organización terrorista JAMÄS sería
presentada como VENCEDORA y SIEMPRE aparecería como DERROTADA. ¿Quién sería
capaz de captar adeptos en estas circunstancias? ¿Quién apostaría por alguien
que solo aparece para perder? Cierto es que está Internet, y que esa noticia se
difundiría en cualquier caso, pero no serán nuestros medios de comunicación, ni
estatales ni de los medios privados que forman parte de nuestra cultura y nuestra
sociedad los que hagan gloria de unos asesinos. Seamos duros en esto y veamos los
pros y los contras. Porque hay algo más.
Se defiende la
libertad de expresión como el derecho a informar, y difundir, con total
veracidad y objetividad sobre unos hechos. Si la objetividad siempre es
sospechosa, aún sin intención de engañar, solo porque el término es escurridizo,
aún nos debería quedar la veracidad. Y aquí digo yo: acaso importa si lo hizo XILUBZUN
o XK404, son asesinos, gente que desea destruir un modo de pensar y convivir.
No hay distinción entre gente que mata indiscriminadamente: son asesinos. No
existen grupos terroristas, existen TERRORISTAS. No quiero historias que
sugieren la épica, ni imágenes de David y Goliat, ni justificaciones sobre el
orden de las cosas. Yo no necesito unas siglas para sentirme triste, indignado
y dispuesto a ayudar a acabar con ellos.
Hablar de Paris es solo hablar de terrorismo. Las
circunstancias cambiaran, serán diferentes los modos de organizarse y atacar.
Que quede esto para expertos que puedan diseñar, y enseñarnos, estrategias y
tácticas para defendernos y sobre todo anticiparnos a estos, en este momento,
inevitables hechos. Como decía un presidente colombiano en relación a la lucha
contra el narcoterrorismo con ayuda norteamericana ‘Ustedes ponen los dólares y
nosotros ponemos los muertos’. La sociedad nuestra pone los muertos y nada,
absolutamente nada, te da más autoridad moral que poner los muertos. No nos
tomemos como un eslogan los de ‘Somos Paris’ o similares. En este momento
literalmente lo somos porque pertenecemos al mismo tipo de sociedad.
¿Cómo
reaccionamos ante esto? ¿Qué va a suceder? La reacción es la habitual, ya lo
hemos vivido en varias ocasiones y en distintos países. Indignación,
solidaridad a veces en forma de estética moña y recurso, mensajes oficiales que
podríamos haber escrito de memoria cualquiera de nosotros y posiblemente hasta más
líricos. Permanencia constante en los medios de comunicación, saturación de
mensajes en medios sociales. Todo conocido, no digo que sin sentimientos,
lágrimas y afectos.
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