B06 - Propuesta de reorganización del modelo político español
PROPUESTA DE REORGANIZACIÓN DEL MODELO
POLÍTICO ESPAÑOL
Introducción.
La actual organización política de
la representación social española, Congreso de Diputados y el Senado, presenta
grandes lagunas y un estancamiento que los hacen cada vez mas inadecuados para
una sociedad que está cambiando muy rápidamente y que necesita, tanto o más que
antes, porque no todos los cambios han propiciado un estado de independencia
individual y conciencia social, de un modelo político definido, transparente,
adecuado a los tiempos y con autoridad moral.
En esencia esta propuesta consiste
en una gran reorganización en la que se mantendrían los dos grupos de representación
(Congreso y Senado) pero en la que cambiarían los papeles, poderes y
atribuciones políticas.
Debo dejar claro, tanto en este como
en cualquiera de los otros artículos de este blog, que mi posición critica ante
políticos y partidos no significa un rechazo a su existencia (*), ni en ningún momento
doy por sentado un estado de corrupción general de la llamada clase política.
Les dedico la atención que merecen por su posición en la sociedad, por la
importancia de sus decisiones y acciones y, sobre todo, por el modo en el que
pueden representar de forma honrada y digna a aquellas personas que creen en un
determinado modelo de vida. Espero y deseo, porque ese es el sentido de la
crítica y el debate, que sus razones y planes de futuro nos hagan verlos como
buenos compañeros de camino y nunca como rivales.
Otra cuestión es destacar que este
artículo es un ejemplo del reformismo planteado en ‘B0 La serie B’, que
defiendo como procesos de Innovación (dar diferentes usos y orientaciones a lo
que ya está creado). Como tal ejemplo aporta el valor de la posibilidad y no necesariamente de su necesidad así como de la parcialidad de
las ideas y no de su totalidad.
Sustituyo
con intención la denominación 'el pueblo' por 'la ciudadanía' pues admitir la
existencia del pueblo exige hablar de la nobleza y el clero, entes que no están
recogidos en la Constitución Española como componentes estructurales de nuestra
sociedad. Por la misma razón se esquivan expresiones como 'pueblo llano' e
incluso 'ciudadanos de a pie' servilismos pueriles que solo sirven para
encumbrar a los que ya tienen de sobra. En el contexto político actual conviene
y mucho dejar claro que aunque no lo parezca la soberanía reconocida es la
nuestra, la de ciudadanos de pleno derecho y no pienso en absoluto hacer
ninguna concesión al respecto.
Asimismo
tampoco en este articulo como en ninguno de los de la Serie B se usan
expresiones en boga, como el despectivo 'este país', ‘políticamente correcto’,
‘apuesto por..’ y toda esa bazofia de lenguaje manido, portador intencionado de
desinformación y que únicamente trata de hacer creer al que lee que es también
un experto en lo que lee, o que el que escribe domina una cultura de grupo.
Puede que twiter sea un camino hacia la eficiencia en la trasmisión de mensajes
pero esta muy lejos de ser capaz de explicar lo complejo, a menos que leas 2000
mensajes con el triple de letras que un párrafo que diga lo mismo.
(*) La Constitución
española no solo detalla con claridad su existencia y papeles, sino que al
igual que otras muchas del área occidental se ha construido considerando a los
partidos como una de sus bases estructurales.
Políticas de país y
políticas de Partido
Por políticas de país entendemos el
conjunto de estrategias en las áreas sociales, económicas, internacionales y de
comunicación que conducen a una situación de buen gobierno y que tienden a
procurar bienestar social, estabilidad y futuro deseable.
Dicho de este modo parece, por lo
concreto y a la vez por lo ambiguo, que será más o menos fácil definirlas y
detallarlas así como entender cual es su sentido. Pero incluso el agua
cristalina es oscura cuando es profunda. Tomaré prestadas estas citas de
Wikipedia para orientarnos en algunas de las citadas políticas:
Política social
Política
social es el segmento de la política
general (de la acción de gobierno, de las propuestas programáticas de los partidos políticos y de la actividad de los
denominados agentes sociales -sindicatos
y patronal-)
orientado a la sociedad,
como una sociedad unida
Más concretamente, la política social es la intervención del Estado en la sociedad. Como planteamiento reactivo, busca la protección social frente a los efectos de la desigualdad social y los desequilibrios sociales,1 se enfoca a la resolución de los denominados problemas sociales o asuntos sociales (en el siglo XIX y primera mitad del XX recibieron la denominación de "cuestión social" -los problemas generados en las clases bajas por las transformaciones sociales derivadas del paso de la sociedad preindustrial a la sociedad industrial-; mientras que desde la segunda mitad del XX se les añaden los derivados del paso de la sociedad industrial a la sociedad posindustrial). Como planteamiento proactivo, busca el progreso social.
Las necesidades
sociales que se suelen tener en consideración son: alimentación,
salud y servicios sanitarios, educación,
vivienda, seguridad y sostenibilidad
medioambiental.
Véanse también: Política económica, Estado del bienestar, Estado
social, Derechos sociales, Bienestar
social, Seguridad social, Servicios sociales, Trabajo
social y Educador social
Política económica
No debe confundirse con Economía política.
La política
económica —también economía aplicada o normativa— es el conjunto de
estrategias y acciones que formulan los gobiernos y en
general el Estado para conducir e influir sobre la economía
de los países. Esta estrategia está constituida por el conjunto de medidas,
leyes, regulaciones, subsidios e impuestos que alteran los incentivos económicos para obtener
unos fines o resultados económicos específicos. La política económica comprende
también a la ciencia económica encargada del estudio de esta rama de la
actividad estatal.
En
general, la intervención del Estado se puede dar de muchas formas, sin embargo,
fundamentalmente, tiene el propósito de modificar el comportamiento de los
sujetos económicos a través de incentivos, estímulos, beneficios tributarios,
etc., o de prohibir o limitar las acciones de estos sujetos.
Comunicación política
Las
instituciones políticas son uno de los sujetos de creación de información más
importantes en la sociedad, y sus informaciones son fundamentalmente de
carácter político. Las técnicas de comunicación política de las
instituciones tienen una serie de características diferenciadas de las
puramente técnicas electorales, y se refieren más directamente a la eficacia de
la relación entre política y comunicación.
La finalidad
de estas estrategias son: el ejercicio del poder, para que las decisiones
tomadas por las instituciones sean asumidas; la distribución del poder entre
aquellos que participan en las decisiones; y la realización del bien público,
pues es deber para con la sociedad la comunicación de las decisiones que
afectan directamente a la sociedad a la que representan.
Como puede verse no existe una
definición que abarque de forma satisfactoria lo que aquí llamo Políticas de País
(o de Comunidad de Países) por lo que vuelvo a mi propuesta inicial (se aceptan
sugerencias)
‘el conjunto de estrategias en las áreas
sociales, económicas, internacionales y de comunicación que conducen a una
situación de buen gobierno y que tienden a procurar bienestar social,
estabilidad y futuro deseable’.
Ahora bien ¿son esas estrategias las que
surgen de propuestas ciudadanas o nacen de los propios partidos? ¿bastan las
encuestas de opinión para certificar el buen gobierno o son solo una mera calificación
del gobierno? ¿es el bienestar social un valor medible en porcentaje del PIB o hay
que hacerlo en sesiones de psicoterapia? ¿es el futuro una perspectiva conocida
y debatida o es una elucubración de elites o grupos ideológicos?
Los partidos y la
elaboración de programas electorales.
En España la representación política
de los ciudadanos se canaliza a través de partidos. Esto está recogido en la
Constitución y no representa en si mismo un hecho sorprendente ya que es el
modelo común en la mayoría de países de nuestro entorno y prácticamente en el
100% de las democracias en todo el mundo.
Los partidos se configuran en torno a
una estructura de organización con sus diversas áreas y jefaturas, que se
extiende en el plano territorial (local, provincial, autonómico, nacional y
supra-nacional), y con diversos métodos (más o menos democráticos) de elección
de cargos internos y de candidatos para procesos electorales.
Los proyectos que presentan al
electorado son la base (prevista y prometida) de su actuación política, tanto
si alcanzan el Gobierno como si han de formar parte de la oposición, aunque en
este caso la atención se suele centrar más en actuar en base a las
circunstancias. Sea cual sea el alcance de estos proyectos se dispone de un
tiempo limitado para su puesta en marcha, como es el de duración máxima de un
mandato, que en nuestra Constitución es de 4 años. La convocatoria y
realización de nuevas elecciones debe hacerse en este plazo.
La redacción del plan de Gobierno, conocida
como Programa Electoral, la efectúa el Partido de forma interna, con diversas
variantes que van desde las llamadas propuestas de base a la elaboración de
tales propuestas por parte de órganos de más nivel o del más alto nivel dentro
del Partido. Se supone que en esta redacción se tiene en cuenta (más o menos) la
opinión de ‘la calle’. Pero también, es inevitable, se tienen en cuenta los
intereses del Partido como organización, y como toda Empresa se mueven entre el
interés de los Clientes (votantes) y el interés de los Accionistas (aparato del
partido y apoyos facticos y financieros).
Con independencias de las promociones
internas que realizan los partidos como premio a los más destacados de sus
componentes, los apoyos facticos y financieros se ven premiados en forma de
contratos, anuencias, legislación favorable y disposiciones legales a los
intereses de estos entes.
El gran problema de la
representación.
¿Como podemos representarnos entonces? Para
situarnos en el meollo de las democracias actuales recomiendo este breve y buen
trabajo del Dr. Cesáreo Rodríguez-Aguilera
de Prat titulado ‘Norberto Bobbio y el futuro de la Democracia’ que
dedica un capítulo al tema de ‘La democracia Directa y la democracia
Representativa’.
El tema da para mucho y requiere ser
meditado de forma individual, ya que las derivaciones de emplear un sistema de
democracia directa no son triviales, destacando las de soporte de la asamblea
(abierta, publica, participativa real o digital), elección de temas, métodos de
votación, representación de minorías, validez de las decisiones, etc... Para un
primer vistazo (http://es.wikipedia.org/wiki/Democracia_directa)
y a mi, que me gustan los compendios me ha parecido interesante este trabajo
del Dr. Enrique Cebrián Zazurca que es bastante actual y con derechos
públicos de descarga y cita: ‘La democracia deliberativa telemática: un
ensayo de participación política’.
Tan solo añadir que me atrae mas un
modelo de democracia directa en el que destaque ‘... la superioridad de la
calidad y de la deliberación frente a la cantidad y la rapidez’ tal como se
plantea en este ultimo trabajo citado.
Mi planteamiento es que hay que
separar dos etapas en la elaboración de propuestas:
1.
Etapa
de aportación de ideas y de preselección, en la que pueden contarse con sitios
web de recepción y votación por medio de redes sociales.
2.
Etapa
de debate sobre las propuestas más votadas, con intervención de personas
destacadas en el conocimiento de las áreas propuestas. También aquí se puede
extender el debate a medios de comunicación tradicionales, blogs, foros y redes
sociales.
A estas etapas sigue una votación
con carácter institucional por medios digitales, con lo que quedan las
propuestas integradas en el plan de Proyectos / Políticas de Estado.
De esta forma los propios partidos
pueden tomar esto como guía e integrarlas en sus Programas centrando la
atención en como llevarlas adelante con los adecuados medios legislativos y presupuestarios.
La representatividad en lo que respecta a las demandas de la Sociedad sube
varios escalones en calidad y acerca de forma transparente a los Partidos y
los Ciudadanos.
El otro gran problema:
la duración de los mandatos y las políticas de país.
Como hemos comentado los proyectos
estratégicos de un país, o más aún los de un área política multinacional (como
Europa), no caben en el período de tiempo abarcado por un mandato.
Planteado en el anterior punto la
representatividad y la elección de elementos a integrar en las políticas de
Estado (y también el modo de integración y el nivel de popularidad) se puede
abordar en este el de la planificación en etapas y los porcentajes del
presupuesto que pueden dedicarse a cada una de estas etapas para la consecución
total del proyecto. Al ser considerado como proyecto estratégico se garantiza
su desarrollo con independencia del Partido o coalición de Partidos que esté en
el poder ejecutivo en cada momento.
Las áreas que saldrían mas beneficiadas
de esta estrategia son precisamente aquellas que requieren largo tiempo para
cubrir su ciclo de vida como por ejemplo la Educación, Infraestructuras,
Investigación o Sanidad, que no por casualidad son las bases principales del
Estado europeo moderno.
El poder contar con largos plazos de inversión
y seguimiento de objetivos ayuda a superar una rémora común en los actuales
mandatos de corta duración: la necesidad de resultados a corto plazo,
esenciales en el marketing político y encaminados a lograr la relección del
político o del Partido en el poder. En contra de lo que yo planteo como forma
de actuación coherente (radicalidad y amplitud en el análisis de la situación y
suavidad en la aplicación del análisis) la necesidad de resultados a corto
plazo nos lleva justamente a lo contrario: se desdeña, o subestima, lo que
sucede mas allá del mandato y se lleva a la práctica con prisas lo que se ha
pensado muy poco (audacia política lo llaman con ese manejo eufemístico del
lenguaje al que ya nos tienen acostumbrados). Todo sea por inaugurar y salir en
la foto con una ley bajo el brazo.
El problema local.
Un tercer problema es el de la
representación local. La totalidad de sistemas democráticos de nuestra zona,
con diversas variantes, colocan en la base de la estructura política a la
propia estructura administrativa territorial. Este parece normal: si un país se
divide en provincias, que a su vez pueden venir de segmentaciones geográficas o
históricas, también su representación política debería responder a ese modelo.
Ya que esta aproximación parece
evidente me centraré en sus aspectos negativos.
El primero es que conduce a una especie
de mimetismo obligado: cada provincia puede aspirar a tener los mismos
servicios (posición defendible) y por tanto las mismas infraestructuras que la
vecina o que la mejor dotada (posición absurda) y que lleva a los aeropuertos
no viables en provincias con AVE. Desde luego en esto juega mucho lo de la
relección y lo de ‘yo estoy con mi gente’. Esta linealidad en la representación
no conduce a la formación de espíritus abiertos supranacionales, lo que entra
en conflicto con el proyecto europeo en su conjunto. La experiencia española, y
supongo que también europea, en Autonomías o Regiones, ha creado en lo positivo
un sentido de cercanía entre el poder político y los ciudadanos y en lo
negativo una duplicidad administrativa ineficiente y alentadora de
clientelismos.
En segundo lugar la representación
local puede, y debe, quedar centrada en las alcaldías, con lo que quedarían
bien distinguidas y potenciadas las características políticas de esta
institución que incluye de forma particular la de proximidad y no es una
representación de segunda categoría comparada con la de diputados. El mayor
peso político de la alcaldía podría propiciar una canalización de las
iniciativas políticas ciudadanas a su través, con lo que se mejoraría la
sensación de proximidad no solo a las personas que representan cargos políticos
sino con la propia política. La estructura de diputaciones carece de valor y de
justificación en cuanto que solo aporta mas distancia entre ciudadanos y estado
y las comentadas redundancias burocráticas. Por supuesto que reduce el poder de
los partidos, pero precisamente es este uno de los objetivos de esta propuesta
de reforma política, y no puedo dejar de mencionarlo.
En tercer lugar, y a la vista del
estado actual de crisis política europea, todos los esfuerzos deben centrarse
en la necesidad de potenciar la imagen y la realidad de la Unión Europea y no
distraerse con la creación de diputados locales, con la vista puesta en renovar
el apoyo de la ciudadanía local. Es preferible que piensen en ser valorados por
lo que hacen que por caer simpáticos. Como este es un artículo que escribo
libremente puedo expresar aquello en lo que creo o de lo que espero un mejor
bien social. Yo creo en la inteligencia y no en el mero poder de la seducción,
aunque este último parece hoy indisociable de la imagen esperada de los
políticos.
Líneas generales
El Senado pasaría a ser el órgano
que define las necesidades del país y establece los objetivos a alcanzar y los
plazos. Por supuesto basándose en los sistemas de propuestas abiertas y
debates comentados en apartados anteriores.
El Congreso tendría el poder
Ejecutivo y Legislativo y ejecuta los planes definidos por el Senado. No puede
presentar iniciativas políticas ni nuevos objetivos, es como una empresa que
ejecuta un proyecto. Define los modos de realización del proyecto y los lleva a
cabo. Trabaja para el País y no para el Partido. Los Partidos no definen los
proyectos políticos.
Este sistema permite la definición y
ejecución de proyectos nacionales que exceden la duración de las actuales
legislaturas de 4 años. Sucesivos gobiernos pueden realizar tareas de gran
duración como son habituales en Educación, Sanidad, Infraestructura, Ciencia e Innovación,
por citar las más habituales.
El Senado propone iniciativas
directamente a los ciudadanos y recoge apoyo directo de estos por medios
activos en la Democracia Digital.
De este modo son los ciudadanos los que determinan los objetivos y los
gobiernos (libres o por Partidos) los que ejecutan lo que los ciudadanos apoyan
y no la repelente realidad actual en la que los ciudadanos deben apoyar lo que
se les ocurre a los Partidos.
Los partidos pueden presentar
candidaturas para elecciones al Congreso pero no para el Senado, pues las políticas
y objetivos nacionales no pueden ser presentados por partidos, sino por órganos
de representación ciudadanos, profesionales, académicos y de mérito (personas
independientes con opinión respetada).
El hecho de que los Partidos
coloquen personas pertenecientes al mismo o influidas por ellos en puestos del
Senado no es censurable pero queda en parte amortiguado por el hecho de que las
elecciones para el Senado no son por partidos y el propio Senado no se organiza
en grupos basados en Partidos sino en divisiones temáticas, tanto grupales
(Objetivos sociales: educación, sanidad, etc.) como específicos (Ciencia e Innovación,
Desarrollo de Iniciativas Empresariales, etc...).
Otros grandes cambios se establecen
en base a criterios de experiencia y edad, tanto en Congreso como en el Senado.
Los candidatos al Congreso deben
acreditar una trayectoria profesional mínima (entre 3 y 5 años) siendo
imposible que alcancen representatividad aquellos políticos que se limitan a la
carrera dentro del Partido.
Este mismo criterio se aplica a los
Senadores siendo además necesaria una edad mínima de 42 años para el acceso a
este grupo. El numero 42 es el equidistante entre la mayoría de edad (18 años)
y la jubilación media predecible (66 años), esto es 24 años de intervalo. 42 y
24 son palindrómicos y simétricos. La simetría no es en sí misma imprescindible
pero en el entorno estético en el que vivimos imprime carácter.
Particularidades.:
-
Listas
abiertas para el Senado con elección directa de los ciudadanos (medios de
Democracia Digital): 60 %
-
También
para el Congreso las listas son abiertas. Se vota por marcación individualizada
de cada candidato. La representación no es provincial sino nacional. La ley
D’Hont debería pasar al museo y dejar de una vez que los votos ciudadanos
muestren su poder.
-
Grupos
de propuesta directa: Grupos de merito Profesionales, Académicos, Judiciales, Militares
y Sociales (medios de comunicación de todo tipo): 30 %
-
Acceso
directo voluntario para ciudadanos de merito reconocido: Premios Científicos,
Sociales, Artísticos: 10%
-
Los
presupuestos (en %) son asignados por el Senado si bien la cuantía que se
destina a cada uno de los Objetivos son variables en función del momento económico.
Se busca con esto la definición de áreas de mayor o menor interés y evitar el
endeudamiento excesivo.
-
Los
proyectos de Gobierno (Presupuestos, Planes Legislativos, etc...) se hacen en base
a los objetivos nacionales definidos por el Senado (que vienen en gran parte de
las propuestas ciudadanas), pudiendo presentar planes para todos o para una
parte del total.
-
Distintos
partidos pueden formar Gobierno ocupando diferentes carteras en función de los
planes presentados. Esto equivale a admitir y apoyar como valorable la especialización
de grupos o Partidos en determinados temas.
Justificación del
modelo.
Hay dos motivos esenciales en esta
propuesta.
El primero, muy obvio, es el de
finalizar la etapa de la política como una propiedad exclusiva de los Partidos.
El modelo democrático ha quedado en suspenso, detenido, en los últimos 20 años.
Es necesario revitalizarlo y esta semi dictadura a la que nos aboca el modelo
basado en Partidos debe ser detenida y rechazada. El mundo actual es abierto,
múltiple y acelerado. El modelo político actual no es más que un remedo
patético de la multiplicidad social, con ‘personajes’ específicos que
representan el papel correspondiente: ‘el serio’, ‘el divertido’, ‘el moderno’,
‘la feminidad en persona’, ‘el orden’, etc...
Por otra parte los Partidos, con una
estructura muy piramidal, son fácilmente controlables, o influenciables, por
los grupos de Poder o grupos de Presión, lo que redunda en legislación injusta
y tendenciosa.
Tras la caída del muro de Berlín y
la finalización por tanto de un modelo estratégico bipolar, se ha pasado, y no
por casualidad a un modelo en el que el único poder es el del Mercado y a una
anuencia total de los Gobiernos en sus políticas económicas, educativas y
sociales que pudiera representar una oposición seria a este modelo absurdo,
destructivo, recesivo e ineficiente.
No soy opuesto de forma total a la
existencia de partidos. Veo su necesidad y sus ventajas y es obvio que forman
parte misma de la sociedad y por ello mismo son inevitables y a la vez
aceptables. Pero no tienen derecho a ser los únicos que, alcanzada la
inevitable y acomodada fase bipartidista, definan el que, el cómo y el cuándo
de lo que una sociedad no solo necesita sino también se merece.
Coherencia: aquí hay
sitio para todos.
La otra razón es de coherencia. La
sociedad es cada vez más mayor en edad y los dirigentes son cada vez más jóvenes.
Aunque esto esté dentro de lo esperado (o vaticinado por algunos de los
inevitables ‘expertos’) la tendencia a considerar a los mayores como
‘pensiones’ a exprimir me parece deprimente. Algo no funciona, o está
funcionando de forma perversa y muy seguramente con intención. Y el Mercado no
es ajeno a esto. Basta con mirar cómo funciona la publicidad, los medios de
comunicación, etc. Todo lo deseable está contenido en una franja de edad que se
extiende entre los 5 y los 30 años. En esa franja todo es posible y por encima
de eso, simplemente págalo todo.
El multiculturalismo es un fenómeno
actual, pero inevitablemente es transitorio, ya que la historia muestra que la
convivencia entre culturas transcurre sin simetría en el poder y todo lo más
con tolerancia. Mi postura es clara al respecto: brazos abiertos a los que
buscan oportunidades, futuros y convivencia. Las sociedades abiertas captan lo
bueno que es integrable en su cultura actual y rechazan lo que no aporta algo
mejor que lo que hay. Esto es espontaneo e inevitable. Me extiendo en esta
cuestión:
En toda Europa en
los últimos 50 años se han vivido procesos generalizados de inmigración,
procedente tanto de flujos internos (generados entre países que forman parte
histórica y cultural del área europea, que suelen tener carácter transitorio,
con una tasa de retorno a los países de origen relativamente alta) como de
flujos externos (provenientes de países ajenos al área, que a diferencia de los
anteriores transcurre con una tasa de retorno inferior). La diferencia
fundamental entre ambos viene dada por las convergencias económicas que se han
dado en el interior de la UE que favorecen la creación de economías atractivas
en los países que originalmente eran ‘productores’ de inmigrantes. Para los
países externos las realidades de crecimiento (mucho mas lento y en etapas mas
primitivas) determinan que generaciones enteras residen de forma permanente en
el país de acogida.
Esta es la razón
principal por la que tratan de reproducir modelos culturales propios en el país
de acogida. Muchas de estas iniciativas son perfectamente asumibles y se
integran bien en su nuevo país, pero otras, entre las que tiene importancia
predominante la religión y las conductas públicas, conducen a inevitables
conflictos. A esto es a lo que hago referencia en el párrafo del
multiculturalismo: no es posible, ni es razonable, que toda una sociedad deba
renunciar a sus leyes y modos de conducta para dejar este espacio a una
minoría. Y no es un problema de minorías es simplemente un problema de
adaptación porque el que se acoge a los beneficios que proporciona un país
avanzado técnica y socialmente debe aceptar también un modelo social y jurídico
que ha propiciado y defendido esos logros económicos y sociales.
Por supuesto que se
pueden hacer otros análisis y convertir el problema de intolerancia del que
llega en un problema de xenofobia del que acoge. En cualquier parte a estas
artimañas se les llama demagogias y todos conocemos de sobra ejemplos
ilustrativos de esta clase.
La referencia al multiculturalismo
es casual. Tan solo me vale como ejemplo para destacar que hay movimientos
activos en política por problemas que duran, si las cosas se hacen
razonablemente, 20 o 30 años, el tiempo en que una generación nace, crece y se
integra en otra cultura. En cambio no parece haber interés alguno en gestionar
todo el caudal de conocimiento, experiencia y estabilidad que proporcionan las
personas maduras de una sociedad. Y más aun cuando las sociedades de las que
formamos parte han excluido ya el trabajo físico en la mayor parte de las
actividades y profesiones en la que nos ocupamos y es esta una tendencia que
crece y no va a dejar de crecer en el futuro, con lo que es inevitable no solo
que las personas alcancen mayor edad sino que puedan desempeñar actividades
sociales e intelectuales durante más tiempo. Algo huele muy mal en este sentido
y las palabras gheto y exterminio no andan muy alejadas de mi pensamiento (1).
Hay algo que mi trabajo técnico me
ha demostrado repetidas veces en la actividad laboral: aunque no sepas cual es
la razón por la que algo funciona siempre acepto y prefiero que funcione. Esto
es: me vuelvo pragmático y actúo de forma pragmática. No necesito conocer
cuales son las motivaciones de mi adversario para enfrentarme a el. Por
supuesto que conocer esas razones me daría mas posibilidades pero mi actitud de
defenderme existe tenga o no ese conocimiento. Y eso es lo que propongo: una
sociedad debe ser estabilizada por la experiencia y animada, movida y motivada
por la juventud. No creo en las gerontocracias pero tampoco en las niñocracias.
Me da igual cual sea el plan que haya detrás de esto, incluso que solo sea un
efecto residual de un modo de actuar del mercado. Le hago frente porque creo en
una sociedad que integra a todos sus grupos y no en aquella que los jerarquiza
y posterga al gusto.
(1) Hay que saber algo más
sobre ‘El Libro Gordo...’ de las políticas sociales Europeas y Norteamericanas
al respecto. El debate sobre el papel del estado en el reparto de riqueza es
necesario e inevitable ante un futuro cercano de robótica avanzada sobre el que
nadie abre la boca excepto en publicaciones especializadas o al menos no muy
difundidas (Moravek).
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